Por: Luis González
El skate no pide permiso, desafía la gravedad y transforma una tabla con ruedas en una forma de vida. Más que un deporte, es una expresión donde el estilo, la creatividad y la perseverancia valen tanto como el truco más complejo. De las plazas de cemento a los escenarios olímpicos, pasó de la contracultura a un fenómeno global, sin perder su esencia rebelde y comunitaria.
En la Región de Coquimbo, este deporte ha ido ganando espacio, la construcción de skateparks en distintas comunas se ha convertido en un punto de encuentro para niños, jóvenes y adultos que comparten la misma pasión.
En ese contexto, surgió un niño de apenas 10 años, que ya comienza a destacar en competencias nacionales e internacionales.
Se trata de Nicanor Huerta Acevedo, oriundo de La Serena y estudiante del Colegio Francisco Palau. A su corta edad, ya suma una nutrida experiencia competitiva. En diciembre pasado participó en el Abierto Juvenil Internacional de Skateboarding Street en México, donde finalizó entre los seis mejores compitiendo en una categoría superior a la suya (9 a 14 años), con más de 35 participantes. Además, obtuvo el primer lugar en un torneo realizado en Perú.
En el plano nacional, Nicanor se ubica octavo en el circuito chileno, que reúne a cerca de cien competidores de distintas edades, organizado por World Skate Chile. A ello suma triunfos destacados como el primer lugar en el Campeonato de Curicó, el Interescolar de Santiago y el Nacional Skate Huasco, en la categoría Kids o juveniles.
DESDE UNA EDAD MUY TEMPRANA EN LA PATINETA
“Un día mi papá me pasó una tabla de skate y me comenzó a llevar al skatepark más seguido. Entonces, él notó que me gustó ese deporte. Desde ese día que fuimos al skatepark, me gustó mucho y lo practiqué más seguido. Como a los 4 años mi papá para Navidad me regaló una tabla profesional y ahí comencé a patinar en los skatepark,”, señaló Nicanor en conversación con Diario El Día.
El joven cuenta que comenzó a practicar en el Skatepark de Cuatro Esquinas, ubicado en Larraín Alcalde 3480 en la comuna de La Serena y también actualmente en el Skatepark de Sindempart, ubicado en Coquimbo.
“A veces una hora o dos horas, hasta tres horas. A veces cuando salgo a grabar ando como seis o cinco horas. Pero así cuando voy con mi papá, 1 hora o 2 horitas. Después hago mis trucos básicos, los trucos buenos y de a poco”, explicó el joven.
Si bien a su corta edad ya cuenta con una cuenta de Instagram, @nicanorhuertaskate, administrada por sus padres, el joven comparte allí diversos momentos destacados de su carrera deportiva. En la plataforma publica videos de los trucos que practica a diario, los cuales alcanzan, en promedio, cerca de seis mil reproducciones, reflejando el creciente interés que despierta su talento dentro de la comunidad del skate.
Como mencionamos anteriormente Huerta compitió en México y para él ha sido una de sus grandes desafíos, “yo digo que la más difícil la de México, en Chihuahua. Con cien competidores y quedé sexto. Me gustó mucho y la pasé muy bien”.
El joven ya tiene una meta clara para su futuro, “ahora estoy practicando porque quiero ir a las Olimpiadas de 2028. Y estoy practicando harto, practicado y sacando muchos trucos”.
Esta joven carrera como skater de Nicanor no se construye en solitario. Detrás de cada competencia y entrenamiento está el apoyo incondicional de su familia, en especial el de sus padres, Pablisna Acevedo e Ignacio Huerta, junto a su pequeña hermana Agustina.
En conversación con Diario El Día, su madre, Pablisna Acevedo, reconoció que en un inicio le costó asimilar la idea de que su hijo practicara este tipo de deporte, principalmente por los riesgos que implica.
“Al principio igual fue difícil porque sobre todo uno como mamá era muy aprensiva, pero como a él le empezó a gustar y como que es algo innato de él, le gusta. Nosotros lo apoyamos un montón y tratamos de cumplir sus expectativas también. Es un deporte caro, significa igual viajes, entonces de repente cuesta, pero como él es tan bueno, a uno lo motiva”.
Ella explica que, junto a su familia, funcionan como un verdadero “equipo” para poder acompañarlo en las competencias, en algunas ocasiones viaja con su madre, en otras con su padre. Además, destaca que el mensaje que desde el inicio le han inculcado ha sido siempre el mismo, “todo lo que tú quieras lo puedes lograr, pero con un harto trabajo tuyo”.
Para ella verlo competir es todo un orgullo, “cuando pequeño estuvo súper delicado de salud. Entonces el skate, yo creo que lo sanó en el fondo, como una cosa como natural. Porque él empezó como cada vez más a practicar y él ya lleva 4 años en remisión de su enfermedad. Por eso que me emociono, porque yo he vivido cosas con él difíciles y con el skate uno dice, “de repente no todo es tan difícil”.

