El análisis por género muestra un cambio relevante respecto al trimestre anterior. La tasa de desocupación femenina bajó a 8,1%, mientras que la masculina alcanzó 8,6%, invirtiendo la tendencia previa en la que las mujeres registraban mayores niveles de cesantía.
Este comportamiento se vincula con un mayor dinamismo en la inserción laboral femenina. La participación laboral de las mujeres se mantuvo en 49,5%, por encima de su promedio histórico, mientras que la tasa de ocupación femenina llegó a 45,5%, con un crecimiento anual de 1,7 puntos porcentuales.
En contraste, la ocupación masculina aumentó apenas 0,4 puntos en el mismo período, lo que evidencia que los nuevos puestos de trabajo beneficiaron con mayor fuerza a las trabajadoras.
Pese a este avance, la brecha de género en la ocupación se mantiene cercana a 19 puntos porcentuales, lo que refleja que aún persisten barreras estructurales para alcanzar una plena igualdad en el acceso al empleo.
MINERÍA Y SERVICIOS IMPULSAN EL CRECIMIENTO
En términos sectoriales, la minería reafirmó su rol como uno de los motores económicos regionales. Los ocupados en explotación de minas y canteras aumentaron 22,4% interanual, lo que equivale a 9.300 nuevos trabajadores, impulsados por la demanda internacional de cobre y el buen precio del mineral.
En el área de servicios, el transporte lideró la expansión con un crecimiento de 40,8%, equivalente a 7.100 nuevos empleos. También destacaron los sectores de enseñanza, con un alza de 10,5% (3.500 puestos), y alojamiento y servicios de comidas, que sumó 2.500 empleos, con un crecimiento de 14,7%.
En contraste, la agricultura, ganadería, silvicultura y pesca registró la mayor contracción, con una caída de 18,3%, equivalente a 7.400 personas menos ocupadas. Esta disminución evidencia la vulnerabilidad del sector frente a factores climáticos y de mercado.
Asimismo, entre los asalariados se observó una reducción en administración pública y defensa, con una baja de 22,2% (6.100 personas).
SALARIOS SUPERAN LA INFLACIÓN
En materia de ingresos, las remuneraciones por hora ordinaria crecieron 5,9% en doce meses, superando el aumento del IPC de 3,4% en el mismo período. Esto implica una mejora real en el poder adquisitivo de los trabajadores de la región.
La masa total de horas trabajadas alcanzó 8,3 millones, un récord para la región y 0,9 millones más que en 2024. No obstante, el promedio de horas semanales se redujo levemente, pasando de 42,5 a 42,3 horas. Este fenómeno se explica por el aumento en el número de personas ocupadas y por la expansión de empleos con jornadas parciales, además de los efectos graduales de la reducción de la jornada laboral.
Finalmente, la población fuera de la fuerza de trabajo por razones habituales disminuyó 3,1% en un año, con una reducción más marcada en mujeres (-4,6%) que en hombres (-0,2%), lo que refuerza la tendencia de mayor incorporación femenina al mercado laboral regional

